"Todo cuanto entra por las puertas de las puertas de los sentidos en este emporio del alma va a parar a la aduana del entendimiento; allí se registra todo. Él pondera, juzga, discurre, infiere y va sacando quintaesencias de verdades. Traga primero leyendo, devora viendo, rumia después meditando, desmenuza objetos, desentraña las cosas averiguando las verdades, y aliméntase el espíritu de la verdadera sabiduría."
Baltasar Gracián, El discreto, XXV
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