martes, 28 de abril de 2015

Incapacidad física, el alma encerrada

"[...] a este lenguaje mudo que otro cualquiera no habría podido entender, respondía con toda su voz, toda su fisonomía, toda su alma, de suerte que se entablaban diálogos animados entre aquella joven y aquel cadáver, que era, sin embargo, un hombre de inmenso talento, de una penetración inaudita, y de una voluntad tan poderosa como puede serlo el alma encerrada en una materia por la cual ha perdido el poder de hacerse obedecer."

Alexandre Dumas, El Conde de Montecristo, Mondadori, 2004, p.612.

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