"De modo que, en último término, el carácter genial no es irresponsable de sus sufrimientos, porque la misión que le fue adjudicada le hace aspirar místicamente a esta prueba del fuego para que sea extraída de él su fuerza postrera; lo mismo que la tempestad a la gaviota, su poderoso destino lo arrastra cada vz con mayor podería y más hacia lo alto. Por el contrario, el carácter medio está destinado, por su natural, a una pacífica forma de vida; no quiere, no necesita ninguna gran impresión, preferiría vivir tranquilamente y en la oscuridad, al abrigo de los vientso y con un destino de mesurada intensidad; por eso se defiende, por eso se espanta, por eso huye cuando una mano invisible lo lanza hacia la agitación."
Stefan Zweig, María Antonieta, Editorial Juventud, Barcelona, 1984, p.14.
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