"Una auténtica historia de guerra nunca es moral. No instruye, ni alienta la virtud, ni sugiere modelos de comportamiento humano correcto, ni impide que los hombres hagan las cosas que los hombres siempre han hecho. Si una historia parece moral, no la creáis. Si al finla de una historia de guerra os sentís edificados, os i sentís que una partícula de rectitud se ha salvado de la devastación a gran escala, entonces habéis sido víctimas de una mentira muy antigua y terrible. No hay la más mínima rectitud. No hay virtud. En consecuencia, la primera regla básica es que puedes distinguir una auténtica historia de guerra por su lealtad absoluta y sin concesiones a lo repugnante y lo soez. [...]
Puedes distinguir una auténtica historia de guerra si te desconcierta. Si no te atrae lo soez, no te atrae lo verdadero; si no te atrae lo verdadero, vigila a quién votas. Cuando envían a los hombres a la guerra, vuelven a casa diciéndo palabrotas."
Tim O'Brien
Las cosas que llevaban los hombres que lucharon
Anagrama, Barcelona, 1990, p. 67-68
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